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Reloj del Musée d'Orsay

Terrible animal son veinte añosoctubre 1, 2015 11:57 am

Terrible animal son veinte años

por Delia

“Terrible animal son veinte años. No hay batalla tan sangrienta ni tan trabada escaramuza como la que trae la mocedad consigo.”

Desde la relativa tranquilidad de la treintena puedo citar a Mateo Alemán con la autoridad del superviviente. Es posible que las batallas y las escaramuzas a las que aludía el autor del Guzmán de Alfarache en 1599 no fueran metafóricas, pero con ese sentido figurado se puede leer hoy la frase y compartirla.

Menos interpretaciones requiere este otro párrafo sobre la juventud, ya del siglo XIX:

“Gastábamos cuanto podíamos, obteniendo a cambio tan poco cuanto la gente quería darnos. Siempre estábamos más o menos disgustados y la mayoría de nuestros conocidos estaban en parecida situación. Reinaba entre nosotros la alegre farsa de que nos divertíamos constantemente y la verdad nuda y cruda era que jamás lo conseguíamos.”

Lo escribió Charles Dickens en 1861, en su novela Grandes esperanzas (p. 298 en la edición de Cátedra de 2001). Suena tan actual que casi me alegra, porque si llevamos siglo y medio criticando a la juventud sin objetivos quiere decir que alguien, al final, sí que logra llegar a otra etapa, esa en la que ya puedes quejarte o desconfiar de los jóvenes que te suceden.

Cómo se pasa de una etapa a otra es un misterio sobre el que muchos autores también han escrito. Tanta novela de iniciación, tanto rito de paso literario más o menos explícito. Me quedo con este resumen en forma de diálogo que Laura Colwin pone en la boca de los dos primos protagonistas de Tantos días felices (1978):

“-Sigo esperando a que alguien me haga entrar en vereda, pero nadie lo hace. Y continúo creyendo que cuando sea mayor lo tendré todo bajo control. Un buen día me despertaré y seré adulto.
-No, eso no va a pasar. Te despertarás y te sentirás más cansado que de costumbre y descubrirás que has perdido la paciencia con un montón de cosas que te parecían normales. O puede que tengas suerte.”

Ojalá todos tengáis suerte.

1 comentario

  • Elisa says:

    ¡Y tanta poesía! Propongo a Jaime Gil de Biedma “que la vida iba en serio/uno lo empieza a comprender más tarde/ Como todos los jóvenes, yo vine/ a llevarme la vida por delante” y, con homenaje incluido al anterior, a Felipe Benítez Reyes “como todos los jóvenes/ he apostado mi alma al diablo/ y he vendido mi alma a precio de inexperto”.

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